El amor es el sentimiento más importante para el ser humano, es el motor que impulsa la vida y lo lleva a la felicidad y al gozo, le permite ser libre y aceptar la vida.
El amor propio se consideraba egoísta anteriormente, pero ahora sabemos que es fundamental amarnos a nosotros mismos. No podemos amar ni pedir amor, si antes no sabemos lo que es amar y sentirse amado.
La primera relación que debemos cultivar es con nosotros mismos, pues si nos amamos, sabremos amar y podremos recibir sólo el amor verdadero.
Las demás personas entran y salen de nuestra vida, y los que siempre estamos somos nosotros mismos. Por esta razón, es necesario rescatar el amor propio y sentirnos bien con nosotros mismos.
Cuando decides amarte a ti mismo, comienza una comprensión y aceptación de lo que eres; conoces tus defectos, pero te perdonas por ello y trabajas para descubrir tus virtudes y ser mejor.
Brindarás amor a todo lo que existe, sin miedo a quedarte sin nada, pues sabes que éste es inagotable en tu existencia. Al proyectar el amor, los demás se acercarán a ti, y esto generará que te sientas amado y ames cada vez más. Dejarás de exigir amor a otros, pues te sentirás seguro y confiado.
El amor propio te permitirá cuidar de tu cuerpo y buscar la salud y el bienestar en lo que piensas, lo que comes, lo que haces y lo que dices; y así tener una mejor calidad de vida y mejores relaciones.
Al amarte a ti, podrás amar a otros fácil y libremente. No dependerás del amor de los demás y disfrutarás plenamente tu vida. Atrévete a dar ese paso para mejorar la relación contigo mismo y amarte. Vale la pena.
LN Silvia Ivette Zaragoza Martínez
